TODAVIA





Ya no

los cuerpos el sudor las autopistas

la carne

las agujas

la avenida.


La voz tras la pared el por si acaso

Madame Collet

dos manos

la Montera.


No los planos con sus puntos kilométricos los nombres de los pueblos y la luz de las cabinas en cada cruce el parque y su boca no la piedra viva y la muchacha muerta no el gemido voluble las cartas que son dobladas cuidadosamente el horizonte de las luces diminutas.


No

beso.

Magnolias.

Malabares.


Y sin embargo


todavía.



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