AJUSTE DE CUENTAS

(mil novecientos noventa y tantos)


Porque me quedé en los huesos
mientras hacía pronósticos
que anunciaran de improviso tu presencia.
Calculando coordenadas
o poniendo cruces
en las guías de carretera
hasta trazar mi ruta exacta.
Como quién ajusta,
con la precisión del cirujano,
un puzle de frases
para lograr que digan
lo que quieren los oídos.

Porque el otoño amenaza
o qué se yo
inicio ahora la costumbre de olvidarte.


Y ya me callo.

UTILIDADES DEL DESASTRE



Como nubes de agosto, todo pasa.
La vida nos demuestra
que se puede vivir sin casi todo.
JAVIER SALVAGO


Tarde descubrimos
las palabras adecuadas y la temperatura idónea
para el abracadabra.

Ignorábamos que la vida se afana
en imponer sus reglas,
a fuerza de hacernos creer
que no las tiene.

Lo sé,
prometí que te dejaría quererme.
Mentí.

Y he seguido,
con esta libertad condicional,
intentando buscarle
utilidades al desastre.

LLEGARÁS




Llegarás
para tallar tu nombre en mis costillas
y ordenar mi pulso con tu risa.

Llegarás
para dejar que macere tu lengua en mi saliva.
Para liberar las lineas de mi mano
y pintar mis palmas con colores de guerra
o hacerte patria en mi ombligo.

Llegarás para limar mis vértices.
Para fundar las nostalgias que alimenten mi futuro.
Para restarme miedos.

Llegarás para morder mi nuca
mientras duermo y
convertir mis ojos en verbena de pueblo pequeño.

Llegarás como el naufrago agotado
en busca del descanso que promete la costa.

REBAJAS


Qué dirán los psiquiatras
de esta obsesión por buscarte
en el reflejo de
todos los escaparates.

MENTIRA


Necesito saberme solo,
abandonarme al naufragio.
Adivinar que el camino
se derrumba.

Sentir que no hay
naves para quemar y
el amor no existe más allá del relámpago.

Quizá todo es falso.
Todo producto del trazo de mis dedos.
No hay mariposas.
Ni bocas pintadas.

Sólo algunos sueños
con su ancla en otra vida.
Sólo en tránsito de la sangre
en dirección contraria.

Soy yo el que acaricia con las manos yermas.

NO SE NADA


No sé nada
más allá de lo que he aprendido
en algunos libros
o en algunos cuerpos.

Por eso te pido que si me ves,
alguna vez,
vagando por las calles,
silbando la melodía
de algún bolero o
contando uno a uno mis pasos,
sepas apartarte,
buscar refugio
y
me enseñes
a ser dócil con la vida,
con lo inevitable,
con los datos.

A ser
materia en paz.